Hermandad del Cautivo

HERMANDAD DE MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DOLORES, NUESTRO PADRE JESÚS CAUTIVO Y RESCATADO Y NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA

Datos históricos

Para analizar la historia de la Hermandad del Cautivo, tendríamos que hacer en primer lugar un estudio de la Venerable Hermandad y Orden Tercera Servita de nuestra Señora de los Dolores, que hubo en Alcalá de Guadaíra como en la mayoría de los pueblos de la zona.

Los primeros documentos escritos que posee la Hermandad datan de 1774 año en el que el prior provincial de la Orden de Siervos de María en la Corona de Aragón otorga a la Cofradía de Alcalá, Bula firmada el 7 de diciembre. No obstante tenemos indicios de que existiera con bastante anterioridad ya que hay tres indicativos muy claros: 1.– que en las reglas de 1775 se dice que se establece de nuevo, posiblemente tras alguna época de decaimiento, así como su fundador la declara hija de la Cofradía Servita Sevillana fundada ochenta años antes; 2.– también el otro capítulo de estas reglas aprobadas el 20 de marzo de 1775 por el provisor Nicolás de Azcarza se dice … fundada con Regla de 1696 en la Parroquia de San Marcos de la Ciudad de Sevilla, pretendiendo establecer sus capítulos en las reglas que de nuevo se forman por haberse conseguido bula de agregación despachada por el Padre General del Convento de San Marcelo en Roma a 21 de Junio de 1720; 3.– consta que en 1679 ya se hicieron enterramientos en el suelo de la capilla propiedad de la Hermandad, aunque en esta fecha segurísimo que no era aún Servita pues no estaba fundada la de San Marcos de Sevilla.

En 1954 Manuel Pineda Calderón, escultor alcalareño, ejecuta la nueva imagen de la Virgen de los Dolores por el encargo de sus devotas, que para costearla organizaron una tómbola en la plazuela en la que sacaron de beneficio 8.000 ptas. La imagen era estante y de tamaño natural. 

En 1962, la Junta de Gobierno estaba compuesta solamente por mujeres, Dolores Gutiérrez Ruiz (tesorera),  Carmen Pallares (secretaria), Pilar y Asunción López Ruiz (presidenta), las hermanas Alcalá y Henke, y Salud viuda de Beca. La Hermandad del Cautivo de reciente creación, en el referido año solicitó a estas mujeres el poder meter a su Titular en el interior de la capilla, a cambio de cuidarla éstos y dar culto a la Dolorosa celebrando el tradicional quinario. La idea fue acogida muy favorablemente por las señoras devotas de la Hermandad de los Dolores, tras lo cual D. Juan Otero Gómez párroco de la Iglesia de San Sebastián por aquel entonces, instó los trámites para la unión de las dos hermandades ante Palacio Arzobispal de Sevilla, oponiéndose el arzobispo Bueno Monreal con el argumento de Derecho Canónico, que una Hermandad Servita y Orden Tercera no podía unirse a una Hermandad de penitencia. 

Al poco tiempo siendo párroco D. Manuel Gómez Sánchez, el techo de la Capilla de los Dolores estaba en ruinas, buscando las mujeres al Hermano Mayor de la Hermandad del Cautivo para que la Virgen de los Dolores se colocara en el altar que la Cofradía tenía en la cabecera de la nave del Evangelio y arreglasen la cubierta de la capilla, la cual una vez reedificada sería para el disfrute de las Imágenes de las dos Hermandades. Para ello se hizo una colecta entre todos los devotos de Ntra. Sra. de los Dolores, contribuyendo en gran parte las señoras de la Junta de Gobierno. Tras el levantamiento de los techos, obra dirigida por el arquitecto Daniel Álvarez, definitivamente las Imágenes del Cautivo y la Esperanza entran en la capilla junto a la Virgen de los Dolores, que en 1964 es sentada por el propio Pineda Calderón.      

La joven historia de la Hermandad del Cautivo, la cual se funda desde un principio como independiente, y aunque en los años sesenta se hace cargo del culto y la capilla de la Virgen Servita, en un decreto firmado el día 1 de junio de 1978 por el Rvdmo. Sr. D. Rafael Bellido Caro, Obispo Auxiliar de Sevilla y por el Vicario de Cofradías, José Luis Peinado Merchante se fusionan oficialmente la Cofradía de Jesús Cautivo, con la Venerable Hdad. y Orden Tercera de María Stma. de los Dolores.

En un enclave muy alcalareño la Plaza del Duque, siendo el sábado de Gloria de 1954, tres chavales de unos dieciséis años nostálgicos por haber terminado la Semana Santa, tienen la idea de fundar una nueva Hermandad. Estos jóvenes eran José María Cerero Sola, que trabajaba como aprendiz del escultor Pineda Calderón; Francisco Navarro Jiménez y José Muñoz Rodríguez. Embarcados en la idea ese mismo día se encuentran con Manolo Pineda al que comentan su proyecto, al cual no solo le parece maravilloso, sino que además les informa de la intención que tenía de regalar la Imagen de un Ecce Homo a la Parroquia de San Sebastián en recuerdo del que llamaban del Perdón y se había quemado en la guerra.

La primera visita que hicieron los ilusionados jóvenes fue al Rvdo. Padre D. Juan Otero Gómez, párroco de la Iglesia de San Sebastián, el mismo lunes de Pascua, para comunicarle el proyecto. El cura les preguntó por los fines de esta fundación, contestándoles que querían conseguir con la creación de la nueva Hermandad atraer a la parroquia a los trabajadores del Gandul y la Lapa que no solían frecuentar la Iglesia. Don Juan alentó a los muchachos a confeccionar una lista de cien hermanos para poder iniciar los trámites ante la Autoridad Eclesiástica. Desde ese momento no se quedaron quietos ni un instante; visitaron a D. Joaquín García Bono, Alcalde de Alcalá, para solicitar el poder arrancar un ciprés seco que había en el parque a las orillas del río Guadaíra, lo que les fue concedido y sobre su tronco talló Pineda el Cristo.

María Isabel Sola Martínez, muy devota de Jesús Cautivo, propuso a su hijo uno de los tres incipientes creadores de la nueva cofradía, advocarse a la nueva imagen del Señor con este título, lo que tras comentárselo al escultor le pareció una idea maravillosa ya que la imagen la realizaba en memoria del que fuera párroco de San Sebastián el Rvdo. Padre D. Manuel Sánchez Santiago, que murió siéndolo de San Idelfonso de Sevilla, donde se venera uno de los Cautivos más famosos al que iban a visitar muchos viernes las gentes de Alcalá.

Una vez reunida una lista con más de cien personas, se iniciaron los trámites legales de constitución de una nueva Hermandad ante la jerarquía eclesial. Cada vez más ilusionados y con unas noticias muy favorables llegadas desde el Palacio Arzobispal, el grupo encarga el bordado del estandarte en los talleres de José Caro, trabajos que se llevaron a cabo con enorme rapidez bajo un importe de seis mil pesetas, costeadas a base de la recaudación de las cuotas del primer año que ascendían a la cantidad de 5 pesetas mensuales para los varones y tres para las hembras, y rifas de relojes cuyas papeletas se vendían  a pesetas y dejaban el cincuenta por ciento. 

En el transcurso de la misa de once de la luminosa mañana del Corpus, D. Juan Otero sorprendió a los fundadores leyendo un escrito de Palacio dando luz verde a la creación de esta Hermandad con carácter penitencial. Para celebrar la buena noticia y con carácter oficial, en esa misma tarde formaron parte del magno cortejo de la procesión Eucarística, con el estandarte terminado y las varas cedidas por la vecina Hermandad del gloria del Dulce Nombre de María.

Con fecha de 13 de enero de 1955 está firmado el decreto de erección canónica rubricado por el Vicario General del Arzobispado de Sevilla Dr. D. Francisco de Paula Carrión Mejías y por el notario mayor de la curia eclesiástica D. Antonio Herrera Gómez.

El Miércoles de Ceniza del citado año 55 es bendecida la imagen del Cautivo por el párroco de San Sebastián en el altar mayor, quedando colocada dos días mas tarde en devoto besapiés, siendo el primer viernes de marzo, recaudándose de la mesa petitoria la inesperada cantidad para la fecha en que estábamos, de ocho mil pesetas. La nueva imagen quedó ubicada dentro de la Parroquia  para el culto diario en la capilla de la Virgen del Dulce Nombre.

Y por fin llegó el Miércoles Santo de 1955, produciéndose la primera salida procesional del Señor Cautivo por las calles de Alcalá, sobre un sencillo paso improvisado pero con todas las debidas proporciones gracias al ingenio de sus cofrades, acompañado por la Banda Municipal y sus hermanos que por único año no vistieron aún el hábito nazareno. Las andas a las que hemos hecho referencia estaban compuestas por los respiraderos del Dulce Nombre y un canasto con candelabros del paso antiguo del Santo Entierro; el Cristo sólo tenía en propiedad un escapulario trinitario, ésta orden fue la principal propagadora de la devoción a este misterio de la pasión de Jesús, que fue bordado y donado por la devota que sugirió la advocación para el Cristo titular. La túnica era propiedad de Manolo Pineda Calderón y el cíngulo era el cordón del estandarte del Dulce Nombre. Como símbolo de divinidad las tres potencias que lucía la talla eran las que a diario tenía en su altar el Señor de la Oración en el Huerto de la vecina localidad nazarena de Dos Hermanas.

Manolo Pineda Calderón, realizó la imagen de la Virgen de la Esperanza, con cierta similitud a la Macarena, según decisión de la Junta de Gobierno por mayoría. Fueron los promotores de esta imagen los cofrades del Cautivo José María Cerero Sola, Francisco Ramos Jaime y Francisco Muñoz Guerrero, costando la ejecución siete mil pesetas. Para la talla de la dolorosa utilizó el escultor la madera que sobró de la realización del Cristo, siendo la cabeza y las manos de ciprés, y el candelero de pino flandes. El 13 de diciembre de 1958 fue bendecida la Virgen de la Esperanza  en el altar mayor por el párroco de San Sebastián D. Juan Otero Gómez y en el acto intervino como orador, el capellán castrense del cuerpo de Caballería D. Tomás Guajardo Pérez.

En la tarde noche del Miércoles Santo de 1959, la Virgen de la Esperanza salió por primera vez bajo un sencillo palio, siendo este el segundo en la Semana Santa de Alcalá. El techo y las bambalinas fueron realizadas en terciopelo verde por las hermanas. El manto de color rojo fue cedido por la Hermandad del Dulce Nombre, los varales fueron adquiridos a la Hermandad de la Oración en el Huerto de Dos Hermanas, la candelería era de madera torneada y la corona que ceñía las sienes de la Santísima Virgen era de la Imagen Letífica del Rosario de la Parroquia de Santiago.

Con motivo de las misiones generales que se celebraron en Alcalá en el año 1963 la Virgen de la Esperanza fue trasladada en andas a una capilla efímera montada para el efecto en el almacén de aceitunas de Matías, en la calle Mairena.

No solamente para la Cofradía, sino para la vida de la Hermandad adquirió esta un edificio de antigua construcción en la calle San Sebastián nº 25, el cual se reformó y habilitó para casa Hermandad, siendo inaugurada en 1983 bajo el mandato como Hermano Mayor de D. Enrique Piedra García.

En junio de 1994 fue derribado el solar de trescientos metros cuadrados, para la construcción de un nuevo edificio de dos plantas con todo tipo de comodidades. El día de San Juan Bosco, 31 de enero de 1995 se terminaron las obras. Felizmente el día 5 de marzo del mismo año, siendo Hermano Mayor D. Sergio Domínguez Picasso, el actual Arcipreste de la Ciudad y párroco de la Iglesia de San Sebastián D. Manuel Gómez Sánchez la inauguró, siendo hoy el centro vital de la vida de la corporación del Miércoles Santo Alcalareño.