Hermandad del Santo Entierro

RESEÑA HISTÓRICA DE LA HERMANDAD DEL SANTO ENTIERRO DE CRISTO Y NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD.

Sus orígenes están ligados a la orden Carmelita al establecerse a extramuros de la ciudad en el siglo XVI en la desaparecida ermita de Sta. Lucía, situado en el Camino del Molino de «Las Aceñas», (hoy Urbanización Los Cercadillos). Según consta en los archivos de la Orden Carmelita esta hermandad se trasladó en 1582 a su actual emplazamiento en la Callejuela del Carmen a petición del pueblo. Era costumbre de dicha Orden, el fundar la Hermandad de la Soledad, a la que solían acompañar con el Cristo Yacente. Se sabe por los «Anales de Alcalá», escritos por el Padre Flores, hijo de ésta Ciudad y Cura Mayor de la Parroquia del Sagrario de Sevilla, que en 1649 el escritor D. Cristóbal de Monroy, paisano nuestro y cuyos restos mortales se encuentran sepultados en nuestra Capilla, donó una saya bordada en oro para Nuestra. Señora de la Soledad. Igualmente sabemos por estos mismos anales que nuestras imágenes primitivas procedían del Convento de Santa Lucia, El Viernes Santo se celebraba en la Capilla del Convento la ceremonia del descendimiento de la Cruz, que concluía depositando el cuerpo de Cristo en el sepulcro, momentos antes de comenzar la salida de la cofradía. Tras la desamortización de Mendizabal (1836-1837) la Orden tuvo que abandonar el Convento quedando la Hermandad en la iglesia conventual. En el incendio de la Capilla en 1936 perdió a sus Titulares, teniendo que rehacer gran parte de su patrimonio en la segunda mitad del siglo XX.

Según nuestros antepasados, en la tarde del Viernes Santo antes de la salida de la Cofradía, se predicaba un devoto y fervoroso Sermón del Descendimiento, haciéndose por tres sacerdotes con albas, que imitando o representando a José de Arimatea, Nicodemo y San Juan Evangelista, bajaban de la Cruz al Señor, lo presentaban a la Virgen de la Soledad y lo encerraban en el Sepulcro. Esta tradición centenaria se sigue celebrando actualmente tras el rezo de la decimocuarta estación en solemne Via Crucis celebrado por los alrededores de la capilla el viernes anterior al de Dolores.
En la primera década del Siglo XX y con motivo de la llegada a nuestra Ciudad de la Congregación Salesiana y con su emplazamiento en este Convento, la Capilla donde radicaban nuestras imágenes se independizó de dicho Convento. En la tarde del 18 de Julio de 1936 fue incendiada nuestra Capilla, quedando destruidas nuestras imágenes primitivas y nuestros pasos, salvándose las insignias y vestiduras, tanto de imágenes como de nazarenos, por encontrarse las mismas depositadas en el domicilio del entonces Hermano Mayor D. José de la Fuente Ojeda.

El 18 de febrero de 1939, se reúne por primera vez desde su destrucción un grupo de hermanos con el propósito de reorganizar la Hermandad, celebrándose el primer Cabildo General el 22 de febrero de 1940. El 18 de enero de 1941, la Junta de Gobierno acuerda encargar al escultor y hermano de nuestra Hermandad, Manuel Pineda Calderón, la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, saliendo por primera vez de la Parroquia de San Sebastián, por haber quedado nuestra capilla destruida en el incendio mencionado, el Viernes Santo de ese mismo año. En mayo del mismo se le encarga al mismo escultor, la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, la cual fue bendecida el primero de abril de 1942, haciendo por primera vez su Estación de Penitencia el Viernes Santo de ese año. Seguidamente fueron encargadas al mismo escultor las Imágenes de San Juan Evangelista y Santa María Magdalena, saliendo por primera vez en nuestro paso de Duelo, el Viernes Santo de 1943. Igualmente son obras suyas, las dos Marías y los diseños de los dos Pasos actuales, ya que el antiguo paso alegórico del Triunfo de la Santa Cruz no sería reconstruido hasta años más tarde. La hermandad quiso reconocer la labor y entrega que su hermano y miembro de Junta Pineda Calderón tenía con ella nombrándole hermano perpetuo por acuerdo unánime recogido en el acta de 25 de abril de 1943.
Siendo Hermano Mayor D. José Orea Flores, en el mes de marzo de 1971, vuelve la Hermandad desde la Parroquia de San Sebastián a nuestra reconstruida Capilla de la Callejuela del Carmen, efectuando este mismo año su estación de penitencia desde dicho lugar. El 15 de septiembre de éste mismo año se abre oficialmente al culto nuestra capilla, tras una misa solemne con motivo de la festividad de los Dolores Gloriosos de la Virgen. El Domingo de Resurrección del año 1980, esta Hermandad sufrió el hundimiento de la techumbre de su Capilla, por lo que hubo que llevar las Imágenes y los Pasos a la Iglesia de San Sebastián, donde recibieron culto hasta la Cuaresma del siguiente año que volvieron de nuevo a nuestra Capilla, una vez reconstruida, siendo su hermano mayor D. José López González.

 En la Semana Santa de 1983, salió después de dejar de hacerlo en el año 1935, el Paso alegórico del Triunfo de la Santa Cruz sobre la Muerte con lo que quedaba reconstruido en su totalidad el cortejo penitencial. El Paso que se compró para dicha alegoría es de un gran valor histórico, puesto que perteneció entre otras, a las Hermandades del Calvario y de la Estrella de Sevilla, siendo el Paso sobre el que iba el Santísimo Cristo de las Penas en el año 1932 cuando fue la única Hermandad que hizo estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral. El paso es de estilo gótico florido y fue tallado por D. Antonio Domínguez Gordillo en 1895. El paso del Santo Sepulcro de estilo neobarroco dorado con urna de madera dorada y cristal, coronada por un simbólico pelícano y ángeles portando los atributos de la Pasión. El paso de Duelo, de grandes proporciones, es obra de madera tallada y dorada en estilo neobarroco, con cartelas representando escenas de la pasión. Ambas andas fueron diseñadas por Manuel Pineda Calderón. Además, realizó un amplio repertorio de ángeles, escenas y cartelas con las que exornó ambos pasos procesionales.
En 1985 se realizó por el pintor Alcalareño Recacha, un óleo en la Hornacina de nuestra Capilla representando el Sepulcro donde fue depositado nuestro Señor Jesucristo. D. Francisco Barranco García, pintor y oficial de junta de gobierno muchos años, regaló un óleo de la Purísima Concepción para el Simpecado de ésta Hermandad, un paño de la santa faz para la mujer Verónica y dos cuadros de grandes dimensiones para el presbiterio con las imágenes de cristo crucificado y resucitado. En los últimos años, se está acometiendo la restauración y dorado de esas joyas patrimoniales que son sus pasos, comenzando con el Paso del Señor en distintas fases.