Hermandad del Perdón

RESEÑA HISTÓRICA DE LA HERMANDAD DEL CRISTO DEL PERDÓN Y NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS

El origen fundacional de esta corporación alcalareña hay que buscarlo en la mitad de la década de los años setenta del pasado siglo. Fue entonces cuando un grupo de cofrades alcalareños, cristianos humildes y trabajadores, decidió emprender una gran aventura que, en aquel tiempo -marcado por el desarraigo de la religión y de nuestras tradiciones- no fue entendido por nadie. A pesar de ello, con tesón y determinación fueron, poco a poco, definiendo aquello con lo que ellos soñaban y acordaron encargar la talla del Santo Cristo del Perdón a un joven imaginero sevillano, discípulo de Buiza y alumno de la Escuela Superior de Bellas Artes. Corría el año 1976 cuando D. Augusto Morilla Delgado comenzó a labrar la portentosa imagen del Señor. No obstante, la obra no se culminaría hasta 1979.


De este modo, la Imagen del Cristo del Perdón llega a Alcalá en la tarde del Jueves Santo de ese año. Antes de esto, el grupo de fundadores mantuvo diversas conversaciones con varios párrocos y sacerdotes de la ciudad que, por lo irracional que este proyecto parecía en aquel momento, lo juzgaron como antiguo, desfasado y fuera de lugar. Debido a esto, aquel nuevo grupo cofrade -en principio- no encontró ninguna parroquia donde germinar y por ello, tampoco encontró donde rendir culto a la nueva imagen. Fue la Hermandad de la Amargura la que, muy generosamente, cedió su casa de hermandad para que en ella -temporalmente- se guardase  la nueva Imagen. Entonces, cuando el párroco de San Sebastián, D. Manuel Gómez (q.e.p.d.) vio la Imagen del Señor, quedó muy impresionado por su realismo y expresividad; determinando que aquella Imagen de Nuestro Señor merecía respeto y veneración. Por ello, habría de estar custodiada como merecía y no debía estar fuera de un templo. Por lo que medió con la Comunidad de Madres Clarisas de nuestra ciudad para que lo acogieran en la clausura. Este hecho aparentemente casual, aunque para nosotros “providencial”, marcó con toda hondura el devenir de la corporación, pues desde entonces hasta hoy, y cada vez más, nuestro vínculo con las Damas Pobres de Santa Clara será una de nuestras principales banderas.

La Imagen del Señor se bendijo el 29 de mayo de ese mismo año, en la Iglesia de Santa Clara. El  Santo Cristo permaneció oculto en la clausura durante casi tres años, en que los únicos ojos que lo veneraron fueron los de aquellas santas mujeres..

En 1981, la providencia volvió a marcar el destino de esta futura Hermandad. Años antes, en 1970 se funda en la ciudad una nueva parroquia que se dedicará a la Virgen Santísima en su Inmaculada Concepción. En sus primeros años, el templo se ubicó en el salón de actos  del Instituto de Enseñanzas Medias Cristóbal de Monroy, para dar asistencia religiosa a la Barriada Silos y a las demás  Barriadas de lo que empezó a llamarse popularmente “Cerro del Instituto”. La Iglesia recibió la donación de un gran solar detrás del Instituto de Bachillerato para que se construyera la nueva parroquia. El nuevo templo, aún sin terminar, se bendice el 8 de diciembre de 1981 por su Ema. Rvdma. Don José María Cardenal Bueno Monreal,  Arzobispo de Sevilla. Semanas antes, la Autoridad Eclesiástica dispuso que la Imagen del Santo Cristo del Perdón recibiera culto en la nueva parroquia y que fuera en ella donde se gestase la fundación de la nueva Hermandad. De manera que, el 20 de noviembre de 1981, el Santísimo Cristo del Perdón fue trasladado desde el Monasterio de Madres Clarisas hasta la nueva Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción. En aquel momento el Señor se colocó en el muro sur del templo, ubicándose después en su Altar Mayor cuando éste estuvo acabado. En la memoria de muchos, aún permanece aquella tarde en la que, rezándose el piadoso Vía-Crucis, el Señor del Perdón llegó a la que será para siempre su casa.

En la cuaresma de 1986 se autoriza nuestra primera Estación de Penitencia al Monasterio de Santa Clara “Ad Experimentum”. Más adelante,  en función del resultado, la Hermandad sería erigida canónicamente con plenitud de derechos y obligaciones. Por ello, dada la magnífica impresión causada en la ciudad por la futura Hermandad, que realizó una Estación de Penitencia ejemplar en su compostura, su presencia y su auténtico testimonio de fe, la Autoridad Eclesiástica aprobó nuestras primeras reglas el 18 de junio de ese año, siendo nuestro primer hermano mayor D. Francisco Castro Aguilera. Así fue como se instauró el Martes Santo alcalareño y una de las tradiciones más señeras de la Semana Santa de nuestra ciudad, esto es, el canto de la Comunidad de Madres Clarisas ante nuestros Amantísimos Titulares a su paso por la puerta de la Iglesia del Convento.

El 31 de octubre de 1987, en el Altar Mayor de la Parroquia de la Inmaculada, se bendice la bellísima e inigualable efigie de Nuestra Señora de las Angustias, cuyo autor es también D. Augusto Morilla Delgado.  Desde entonces, la Santísima Virgen es la Madre y el Consuelo de todos los feligreses y el tesoro más preciado de esta Hermandad.

Pasados algunos años, en 1992, nuestros Sagrados Titulares dejan de presidir el Altar Mayor de la Parroquia para pasar a recibir culto en la recién inaugurada Capilla del Sagrario donde todavía permanecen.

En octubre de 1995, como broche de oro a los actos con los que se celebró el XXV aniversario de la Parroquia de la Inmaculada, se realizó una inolvidable procesión gloriosa presidida por Nuestra Señora de las Angustias.

El Sábado de Pasión de 1996, ante un público que abarrotaba la Parroquia, se bendijo el paso de palio de la Santísima Virgen. 

El 8 de abril de 2000, durante nuestra Función Principal de Instituto, la Hermandad concedió su primera Medalla de Oro. La recibió la Santísima Virgen del Águila, Patrona de nuestra ciudad, con motivo de su inminente Coronación Canónica el tres de junio de ese mismo año.

El 29 de septiembre de aquel año, con motivo de la celebración del Año Jubilar, la Santísima Virgen de las Angustias fue trasladada hasta el Monasterio de Santa Clara. Allí se celebró su Función Solemne el día treinta y, desde allí – el primero de octubre- se realizó su tradicional Rosario de la Aurora hasta llegar de nuevo a nuestra Parroquia.

En aquel año 2000 se comenzaron los trámites para incorporar el título de Santa Clara de Asís, así como la obtención de la Carta de Hermandad que nos adhiere a la Familia Franciscana. Después de contar con los beneplácitos de nuestro Director Espiritual y la Comunidad de Madres Clarisas, así como la concesión de la Carta de Hermandad por parte del Ministro Provincial de los Frailes Menores, la Autoridad Eclesiástica Diocesana aprueba dichas peticiones el 18 de enero de 2001.

El nueve de diciembre de  2001 se inaugura nuestra Casa de Hermandad y se dedica el Templo Parroquial tras sus obras de ampliación. Las ceremonias fueron presididas por el Emmo. y Rvdmo. Sr. Fray Carlos Cardenal Amigo Vallejo, Arzobispo de Sevilla, en una mañana radiante que permanece aún en nuestra retina.

En el año 2004 se conmemoró el 25 aniversario de la bendición del Santísimo Cristo del Perdón. Para ello, la Hermandad elaboró una serie de actos y cultos extraordinarios. Destacando el trasladado al Convento de Santa Clara de la Imagen del Santo Cristo del Perdón, en la tarde del 30 de abril. El sábado 1 de mayo se celebró una Exaltación a la Bendita Imagen, a cargo de nuestro hermano D. José Manuel Medina Picazo, presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías. 

En 2005 se aprueba nuestra primera reforma de reglas.

En la festividad del Corpus Christy de 2006, nuestra Hermandad participa con el paso de Ntra Madre Santa Clara por primera vez, manteniéndose aun esta participación, junto con nuestra obligada representación corporativa y la instalación del altar de las Hermanas Clarisas.

El 30 de marzo de 2007, gracias a la mediación de la Rvda. Madre, Sor Margarita Monedero, la Hermandad obtiene una reliquia “ex cineribus“ de nuestra Seráfica Madre Santa Clara de Asís. La entrega pública de tan preciado objeto de culto, junto con su documentación acreditativa, se hizo el Martes Santo 3 de abril, al cumplirse nuestra Estación de Penitencia. Ante un público que abarrotaba las puertas del Monasterio, la Rvda. Madre Abadesa, ayudada por un grupo de frailes menores encabezados por el alcalareño Fray Florencio Fernández, colocó la reliquia a los pies del Santísimo Cristo del Perdón.

En 2008 se comienzan los trabajos del nuevo paso del Santísimo Cristo del Perdón, estrenándose en su fase inicial aquel Martes Santo. El 11 de agosto de ese mismo año, solemnidad de Santa Clara de Asís, la Comunidad de Madres Clarisas le hace entrega a la Hermandad de una reliquia “ex cinéribus” de nuestro Padre San Francisco, y de su documentación acreditativa. Dicha reliquia fue concedida a la Hermandad gracias a la intermediación, no sólo de la Comunidad de Clarisas de Alcalá, sino también a la de Fray Florencio Fernández. Desde 2013, tanto la reliquia de Santa Clara, como la de San Francisco, se ostentan en un precioso relicario doble que procesiona a los pies de Nuestra Señora de las Angustias. Antes de esto, la reliquia de Santa Clara se mostró en otro relicario que procesionaba en el paso del Stmo .Cristo del Perdón.

El 27 de diciembre de 2009, en el Altar Mayor de la Parroquia, se bendice la bella imagen del Apóstol San Juan, donada por unos hermanos y obra de D. Ventura Gómez.

El Martes Santo de 2010, nuestra Hermandad recibió una reliquia de San Antonio María Claret, fundador de la Congregación de los Hijos del Inmaculado Corazón de María, popularmente conocidos como Misioneros Claretianos. Quienes, hasta no hace mucho tiempo, tuvieron en nuestra ciudad una casa de ejercicios espirituales. El Rvdo. P. don José Antonio María Benítez Pineda, miembro de esta congregación, antiguo vecino del barrio del Instituto y, hermano de nuestra Hermandad, hizo las gestiones oportunas para que la Hermandad del Cristo del Perdón pudiese dar culto a su Santo Fundador. Igualmente, ese mismo día, también hizo entrega de otro conjunto de reliquias que proceden de algunos de los 51 Venerables Siervos de Dios que fueron martirizados el siglo pasado, y que son conocidos como Los Mártires de Barbastro.

En 2011 se conmemoró nuestro XXV aniversario fundacional. Para ello se realizaron varias actividades culturales y asistenciales, además del Culto de Acción de Gracias que culminó el 18 de junio con una procesión extraordinaria en la que el Señor, acompañado de la Santísima Virgen de las Angustias y de San Juan, en un mismo paso, discurrió por numerosas calles de las barriadas aledañas a la Parroquia. Otro hecho destacable de estos festejos, fue que en ese año, el 2 de abril – durante el transcurso de la Función Principal de Instituto – nuestra Hermandad recibió de manos del Sr. Alcalde D. Antonio Gutiérrez Limones, la Réplica de la Medalla de Oro de la Ciudad, concedida por el Pleno Municipal..

El 18 de septiembre de 2012, con motivo del Año Jubilar Clariano y del  XXV aniversario de la bendición de Nuestra Señora de las Angustias, la Santísima Virgen fue trasladada hasta al Monasterio de Santa Clara. para presidir los Cultos de Clausura del Jubileo y también para celebrar allí sus Cultos Reglares.

El 2 de marzo de 2013, nuestro Grupo Joven recupera exitosamente, para toda Alcalá, la celebración del Pregón Juvenil de la Semana Santa Alcalareña.

El 10 de julio de 2013, la Autoridad Eclesiástica aprueba nuestra segunda revisión de reglas. Previamente, el 28 de junio, se nos concede el título de San Juan Evangelista.

El 15 de abril de 2014, Martes Santo, se estrena nuestro propio y definitivo hábito nazareno. El mismo fue diseñado después de un concienzudo estudio. Una vez que fue  aprobado por el Cabildo General, su éxito fue rotundo y memorable, dada la numerosísima aceptación que el nuevo hábito tuvo entre los hermanos nazarenos en su primer año.

El Martes Santo de 2015, Nuestra Señora de las Angustias procesionó con unas maravillosas bambalinas bordadas en oro cedidas por la sevillana hermandad de San Roque. Desde entonces, cada año se renueva esta cesión dándole al paso de la Stma Virgen un airoso aspecto que hace, si cabe, más brillante la belleza de Ntra. Sra.

En noviembre de 2015, la Autoridad Eclesiástica aprueba la revisión definitiva de nuestras reglas y se nos concede el carácter sacramental, además del título de la Inmaculada Concepción.

En la Semana santa de 2016 se estrena nuestro maravilloso Guión Sacramental y se culmina la talla del paso del Stmo. Cristo del Perdón, estando actualmente en proceso de dorado.

Es orgullo nuestro y elogio de todos, la trayectoria histórica de esta joven pero madura Hermandad. Gracias a esta trayectoria ejemplar, no sólo vamos marcando los perfiles definitivos de nuestra Hermandad, cuya evolución es muestra irrefutable de su vitalidad y fuerza, sino que además se ha ido atesorando un considerable patrimonio devocional y artístico. Donde, destacando especialmente nuestras bellísimas expresivas y singulares imágenes, también brillan con luz propia las reliquias de varios santos que custodia la Hermandad. Igualmente, se han de considerar las numerosas y bellas piezas de orfebrería realizadas en talleres insignes que componen el elegante paso de palio de Nuestra Señora de las Angustias; así como valiosas piezas de bordado en oro a realce y otros tejidos suntuarios. Con éstos, se fue componiendo un juego de insignias único, en su calidad y unidad estilística. Pues desde la fundación de la Hermandad hasta hoy, siempre fue prioritario el cuidado estético y artístico del conjunto de todas las insignias de nuestro cortejo procesional. Mención especial merece el magnífico paso del Señor, que cuando vea el final de su ejecución, será sin duda de los más destacados de la ciudad. Sin olvidar el patrimonio musical donde se cuenta con varias marchas procesionales, plegarias y otros cantos a nuestros Sagrados Titulares y, especialmente, el Himno de nuestra Hermandad escrito y compuesto por el Rvdo. P. don Manuel Ángel Cano, estrenado en la Función Principal de 2011, año de nuestro XXV aniversario.

Aun así, nuestro carisma franciscano nos hace desdeñar todos los méritos materiales para centrarnos especialmente en la modestia, la sencillez y la falta de ambiciones temporales. Pues todos los bienes y tesoros materiales no son un objetivo, sino un medio para lograr acercar los hombres a Dios y cumplir, así, con nuestra causa final que es dar Gloria a Dios.